Cuando hablo contigo, cuando me miras con aquellos ojos del color del océano y juegas con mi enmarañado cabello,siento lo que jamás había sentido. Soy feliz. Me haces sonreír, me das fuerzas, me haces olvidar por un rato de esta culpa y confusión que me carcomen la cabeza, y me das esperanzas de que la tormenta pasará pronto. Provocas que mi corazón salte de alegría, y que en un fugaz momento esté segura de que el mundo no es como todos me dijeron, que no es exactamente una mierda.
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