Una casa enorme y carísima, jardín con pileta.
Tres mucamas, dos meses en Punta todos los veranos. Viajes a Europa y a Estados
Unidos. Ropa nueva todos los meses: La mejor, la más cara. El último celular,
el último mp4, el último televisor lcd: Uno en cada habitación. Los mejores
colegios, el mejor country de fin de semana. Los amigos de las mejores
familias. Una moto antes de los 16, un auto antes de los 18. Fiestas todos los fines
de semana.
Por un
momento te dejas enredar entre las palabras pero siempre andamos necesitando lo rutinario, lo
básico, lo de siempre. Porqué no teniendo nada te hace valorar lo
que tenés o a veces no. Pero yo tengo una duda,
uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde o lo quiso tanto que no fue
capaz de pensar en que lo podría perder. A veces necesitamos más o menos
que todas estas cosas… El consuelo de una
mamá, los celos de un papá, las risas con tus amigas, las peleas con tus
hermanos, las historias con tus abuelos, el correr con nuestras mascotas, poder
irte de viaje con una amiga. Tener la
oportunidad de haber conocido la voz de un familiar más, tener muchos amigos,
pero que en todos esos ‘amigos’ estén los
‘hermanos’ con los que puedas confiar
cada secreto, con los que puedas vivir cada
locura y con los que puedas soportar todos sus defectos. Porqué mis
amigos se dan cuenta de cómo soy realmente en las buenas y yo me doy cuenta de
cómo son ellos en las malas. A veces la felicidad está buscando
dentro de lo que tenemos…
No hay comentarios:
Publicar un comentario